domingo, 25 de agosto de 2013

EL POBLADO CASTREÑO DE SANTA TREGA: LA HUELLA QUE LE PRECEDIÓ

La silueta del Monte de Santa Trega (A Guarda, Pontevedra), vista desde el lado portugués, desde la otra orilla del río Miño, es imponente, y los que frecuentamos parajes arqueológicos prehistóricos solemos coincidir en esta apreciación: un lugar propicio para ser habitado.

El poblado castreño que allí se sitúa es hermoso, controversias aparte sobre su reconstrucción, conservación o gestión. Yo no concibo todo tipo de cultura si no se universaliza, si no se puede interactuar con ella, "tocar", meterse dentro, oír sus latidos... y en Santa Tecla se puede.

Recientemente, tuve la suerte de volver a ese Monte y ver el atardecer desde dentro de las murallas del castro. No quiero exponer aquí la información que cada cual puede seleccionar y dosificar buscando en Internet, prefiero colocar algunas de mis fotografías y comentarlas de manera sucinta. Lo que se plasma en ellas son unas modestas (aunque para mí grandiosas) figuras, frutos del hacer de los que precedieron a los habitantes celtas 2000 a.C., aproximadamente. 


Casi 2 m de grabados, donde predominan
 las formas circulares y las cazoletas



En primer plano, círculo de aproximadamente
13 cm de diámetro; en la parte superior de la foto,
 muro de una vivienda del castro




Elementos 3 (izquierda) y 4 (derecha): espirales con
diámetros entre 18 y 20 cm



Los mismos elementos de la fotografía anterior,
 desde otra perspectiva



Toma cenital del Elemento 3



Toma casi cenital del Elemento 4

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